A lo largo de la historia de la humanidad muchos han sido los pintores, no
obstante los primeros en representar la realidad a través de la pintura fueron
los artistas de la prehistoria que, con herramientas muy rudimentarias hicieron
grandes obras en cuevas y abrigos. Las manifestaciones artísticas de la Prehistoria tienen su máxima representación
en los llamados artes rupestre, mobiliario y megalítico. El primero de ellos, el
arte rupestre, recibe su nombre de las paredes rocosas de las cuevas y abrigos
en los que se realizaban las pinturas. Las pinturas tienen relación con
creencias mágicas sirviendo de ayuda material para conseguir una caza abundante
y como protección al cazador. Se sitúan en las partes más recónditas de las
cuevas, lejos de las viviendas por lo se interpreta que no tienen finalidad
decorativa. Estas zonas eran santuarios donde se practicaba la magia de la caza
y de la fertilidad.

La Venus de Willendorf, es una estatuilla de una figura
femenina descubierta en una excavación paleolítica cerca de Krems, Baja Austria.
La figura de esta mujer desnuda, de 11,1 centímetros de alto y 15 centímetros de
ancho y regordeta, fue esculpida en piedra caliza monolítica, que no es local en
la región, y pintada con ocre rojo. Según algunos estudiosos dicen que se le
llama Venus porque cumple los “ideales de belleza prehistóricos”. Otros sugieren
que su corpulencia representa un elevado estatus social en una sociedad
cazadora-recolectora y que, además de la obvia referencia a la fertilidad, la
imagen podía ser también un símbolo de seguridad, de éxito y de bienestar. Los
pies de la estatua no están esculpidos de forma que se mantenga en pie por sí
misma. Por esa razón, se cree que fuera usada para ser llevada por alguien en
vez de ser sólo observada, pudiendo ser sólo un amuleto o utilizada en rituales
de fertilidad.

Como arte megalítico, o arquitectura de la Prehistoria, se reconoce a los
monumentos formados por piedras grandes y toscamente labradas, erguidas en
solitario o combinadas para formar una estructura, levantadas bien con fines
religiosos o bien como lugares de enterramiento o como monumentos conmemorativos
de sucesos destacados. Los de Europa occidental pertenecen al neolítico y a la
edad del bronce.
Los principales tipos de monumentos megalíticos son:
El menhir: También llamado monolito es una gran piedra clavada verticalmente
en el suelo
El dolmen: Se trata de un monumento formado por varios menhires
sobre los que descansan horizontalmente otras grandes piedras. Muchos de estos
dólmenes servían como cámara funeraria. El crómlech: Círculos formados por
varios dólmenes y menhires.
El mejor ejemplo de construcción megalítica es el crómlech de Stonehenge
(3100-2200 a.C.). Inició con una serie de fosos circulares. Las piedras
de 4 metros de altura son un remarcable ejemplo de ingeniería, al igual que las
losas o lascas horizontales, ubicadas con precisión donde la luna llena se
coloca perpendicular a la salida del sol en el solsticio de verano en hemisferio
norte (sobre 21 de junio). Este sitio fue uno de los primeros lugares de culto.